Cuando una empresa inicia la aventura de la internacionalización debería establecer unos canales de comunicación óptimos para permitir a los diferentes clientes en otros países poder llegar a ellos con eficacia. Tener en cuenta las diferencias de cultura en las estrategias de marketing resulta fundamental.
Pero operar en el mercado global puede generar problemas entre los diferentes tipos de clientes. Los principales obstáculos suelen venir por la variación horaria, el idioma o la adaptación del producto al mercado local. Así, las diferencias de la cultura empresarial pueden ser tanto un elemento enriquecedor como una fuente de problemas y falta de entendimiento.
Diferentes investigaciones sobre la productividad en clientes de distintos países ponen de relevancia que las diferencias que mayores malentendidos suscitan son aquellas relacionadas con las formas de trabajar de cada lugar.
Mientras que la cultura empresarial puede tener cierto nivel de incompatibilidad, otra de las diferencias que más entorpece el trabajo es la coordinación.
Por el contrario, la procedencia de cada persona, su nacionalidad, apenas es significativa como obstáculo.
Por todo ello, algunas directrices que deberían seguirse pasa por tener en cuenta estas cuestiones:
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Favorecer una comunicación multidireccional. Establecer canales tanto para transmitir la cultura corporativa como para recoger sugerencias desde los clientes. Ayudará a obtener un conocimiento muy valioso del mercado.
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Marcar qué áreas son más operativas y tienen que ajustarse a modelos organizativos más homogéneos y en cuáles puede permitirse la creatividad. Diferenciarlas y aceptar la flexibilidad en estas últimas.
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Fomentar la diversidad en todos los ámbitos. Intergeneracional, geográfica, de antigüedad y expertise. Fomentar la heterogeneidad en los clientes disminuye las barreras en la comunicación.
En definitiva, tal y como dijimos anteriormente, se trata de engrasar la comunicación. Esta es la vía para transmitir los valores, la misión y la visión de las organizaciones y el marco de referencia que cohesiona y que construye la marca.
Pero ese modelo no puede simplemente extrapolarse. Tiene que ser permeable a la cultura de trabajo de cada lugar geográfico. Ello sacará el máximo provecho del talento y favorecerá la labor entre personas con formas distintas de entender determinados procesos.
Dános tu opinión, ¿has tenido que hacer frente con tu empresa a conflictos culturales? ¿Como cliente alguna vez lo has sufrido?



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